Espiritualidad

Oración

Acto de consagración a María

Señor Dios nuestro,
para salvar a todos los hombres
y conducirlos a Tí,
nos has enviado a tu amado Hijo
que se hizo hombre
naciendo de la Virgen María.

Concédenos el ser formados por Ella
a semejanza de su Hijo Primogénito
y ayúdanos a participar en el amor de Cristo
para con su Madre.

Tú has asociado a María al misterio de tu Hijo
para que sea ella la nueva Eva,
la madre de todos los vivientes.

Confirma la alianza, que con Ella hemos contraído,
que nuestra consagración prolongue sobre la tierra
su caridad maternal y haga crecer a la Iglesia,
Cuerpo Místico de tu Hijo nuestro Señor.
Amén

Oración de las tres

Señor Jesús, aqui nos tienes reunidos al pié de la Cruz
Con tu Madre y el discípulo que tú amabas.

Te pedimos perdón por nuestros pecados
que son la causa de tu muerte,

Te damos gracias por haber pensado en nosotros
en aquella hora de salvación
y de habernos dado a María por Madre.

Virgen Santa, acógenos bajo tu protección
y haznos dóciles a la acción del Espíritu Santo.

San Juan alcánzanos la gracia de acoger,
como tú María en nuestra vida y de asistirla en su misión.

Amen

Oración para obtener la canonización de la Sierva de Dios María de la Concepción

Oh Dios, Fuente de Vida y Santidad,
Te damos gracia por haber dado a la Iglesia
La Bienaventurada Adela de batz de Trenquellèon.

Tú le infundiste un profundo amor a cristo
que le impulsó a servir a los jóvenes y a los pobre.
Le inspiraste un ardiente espíritu misionero
y un profundo amor filial a ala Virgen María, nuestra Madre.

Que su ejemplo nos haga crecer en la fe,
nos llene de esperanza
y nos haga audaces en el amor
para anunciar la alegría del Evangelio

Por su intercesión, concédenos
la gracia que te pedimos (…)
y si es tu voluntad, haz que un día
sea canonizada para Gloria de tu Nombre
y el servicio de tu pueblo.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén

Oración a nuestros Fundadores

Dios Todopoderoso,
Tú has inspirado al Beato Guillermo José
y a la Venerable Adela la fundación de la Familia Marianista,
especialmente dedicada a María.

Te pedimos, al celebrar el aniversario de su entrada en la Vida,
nos concedas, por su intercesión, la gracia de una gran fidelidad
al espíritu que nos han legado, un sentido muy vivo
de nuestra Alianza con María, a fin de dejarnos formar por Ella
imagen de su Hijo, y que, a través de nosotros,
su misión de Madre se continúe en la Iglesia.

Concédenos una visión clara
de las necesidades del mundo, para que,
a ejemplo de nuestros Fundadores,
sepamos discernir las exigencias apostólicas
de nuestro tiempo, y responder a ellas con valor.

Danos, Señor, nuevas vocaciones, para que nuestra Familia Marianista
pueda seguir trabajando en la Iglesia, a las órdenes de María,
por la extensión del Reino.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Amén

Oración Bicentenario

Invitamos a los hermanos y hermanas a usar esta oración en la celebración del bicentenario. Puede recitarse al completo o de forma separada, en dos oraciones distintas, concluyendo cada vez con la doxología marianista.

1.

Señor, reunidos en tu nombre,
te damos gracias por estos doscientos años de vida religiosa marianista
de la que somos herederos y testigos dichosos.
Tú, que inspiraste al Beato Guillermo-José Chaminade,
junto a la Venerable Adela de Trenquelléon,
la fundación de nuestros institutos,
otórganos la gracia de vivir el espíritu que animó sus vidas,
su fortaleza en la fe y su audacia apostólica.
Concédenos, siguiendo sus huellas,
conocer, amar y servir apasionadamente, en alianza con María,
la misión que a Ella confiaste en la historia de la salvación,
de formar en la fe a una multitud de hermanos y hermanas para tu Hijo.

2.

Virgen María, Madre de Jesús y madre nuestra,
a tu solicitud materna confiamos los frutos de este año jubilar.
Ayúdanos a renovar nuestra vida y nuestra misión.
Despierta en nosotros la pasión por el Reino,
por el que tu Hijo entregó su vida.

Contágianos tu amor misericordioso,
atento a toda necesidad de los hombres y mujeres
con quienes compartimos esta etapa de la historia.
Como tú, sentimos nuestra pobreza y debilidad,
pero confiamos en la fuerza y el poder del Espíritu.

Haz de nuestras comunidades
un hogar de amor, de justicia y de paz.
Así, en tu nombre, seguiremos testimoniando la presencia de Cristo
y mostraremos, como deseaban nuestros fundadores,
que también hoy se puede vivir el evangelio
con todo el rigor de su letra y de su espíritu.

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo,
sean glorificados en todas partes por la Inmaculada Virgen María.