Quienes somos

Cómo vivimos

Vivimos en comunidades, animadas por la fe, en alianza con María, para prolongar su misión de dar Cristo al mundo.

VIDA COMUNITARIA

“La primera misión de la comunidad es crear el ambiente vital que nos permite hacer la experiencia de Dios y comunicarla”. (RV I.42)

“Es el Señor quien nos reúne para vivir una misma vocación. En medio de un mundo dividido por el odio y el pecado, nuestra comunidad revela que es Cristo quien realiza nuestra comunión y nos ayuda a vivir con alegría y con amor. Nuestra vida fraterna, signo de su presencia, prepara así la venida de un Mundo nuevo”. (RV I. 40)

VIDA DE ORACIÓN

“La oración, corazón de nuestra vida religiosa, personal, comunitaria y apostólica, nos permite penetrar en la intimidad de Jesucristo y acoger su amor al Padre y a la humanidad. Nos vivifica para la misión.

En un mundo sediento de eficacia, esta oración gratuita es el signo de lo Absoluto de Dios en nuestras vidas”. (RV I. 52)

VIDA DE MISIÓN

“Por voluntad de nuestros fundadores, somos esencialmente misioneras”… (RV I. 64)

“Nuestra alianza con María nos hace participar en su misión de Madre de la Iglesia. Queremos vivir como Ella, con fe y disponibilidad; queremos hacerla conocer y amar, porque, si Jesucristo quiso venir a nosotras por medio de Ella, también por medio de ella lo encontrará la humanidad”. (RV I. 65).

EN FORMACIÓN PERMANENTE

“La Congregación tiene un cuidado especial en la formación de sus miembros.
Esta formación tiene principalmente por objeto conducir a la persona a reaccionar desde la fe, a encontrar su unidad en Jesucristo y a vivir según el espíritu de la Congregación.

Debe pues concebirse como un itinerario de crecimiento progresivo, dinámico y unificado, y permitir un desarrollo armónico de las facultades espirituales, intelectuales, afectivas y físicas.

Un servicio que puede adecuarse a la misión requiere una formación permanente que tenga en cuenta la evolución y el cambio. Se trata de vivir en estado de conversión con el fin de acoger las exigencias siempre nuevas de la misión.” (RV I. 75)